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25 March 2012 @ 01:41 am
[Fanfic] Hetalia, Spamano: Notas, capítulo 08  

Título: Notas
Serie: Axis Powers Hetalia
Personajes (en este cap): Lovino, Feliciano con Ludwig, Francis, Gilbert, Elizaveta, breve aparición de Vash.
Tipo, advertencias: AU, sobrenatural
Resumen: Lovino es un diseñador de moda, pero no deja de recibir notitas de alguien. ¿De dónde saldrán?



Capítulo 08

Al principio se había preguntado cómo había acabado tirado en el suelo del ático, pero a la quinta se resignó y tomó otro trago de vino de una de las botellas desperdigadas por la habitación. Las veces siguientes simplemente observó desde su lugar en el frío y polvoriento suelo aquel tragaluz que poco a poco volvía a ensuciarse. Al otro lado, el día era radiante, con alguna nube blanca y algodonosa extraviada aquí y allá y el Sol brillando con fuerza, deslumbrando sus ojos de pupilas aún dilatadas después de la borrachera de la noche anterior.

Su cuerpo entumecido dolía horrores, su cabeza daba vueltas y lo único que deseaba era que su casa dejara de moverse como si fuera un barco. Hubiera devuelto ahí mismo todo lo que le había enfermado pero sólo hubiera salido ácido de su dolorido estómago y limpiar eso podría ser aún peor, sobre todo si pensaba en lo abandonada que tenía la limpieza desde que él se fue. Sí, incluso trataba de no pensar su nombre, si lo hiciera dolería aún más.

Había tratado de tomárselo como algo natural, como algo que tarde o temprano iba a suceder, ya que Antonio estaba muerto desde hacía medio siglo al menos y en la época actual no pintaba nada. También trató de pensar que no era un adios permanente, ya que el día que muriera se volverían a ver, o eso suponía. Pero la mayoría de veces terminaba pensando que le habían vuelto a dejar solo, que después de 23 años de vida que llevaba, todas las personas que había conocido y habían sido mínimamente cercanas a él habían desaparecido. Sabía que su carácter era nefasto, que insultaba más que hablaba, que no paraba de decir que odiaba a todo el mundo, pero esa era su forma de decir "Estoy aquí y necesito a alguien, ayúdame". Nadie captó el mensaje, ni siquiera Antonio quiso insistir en hablar con él después de gritarle que se fuera. Sin embargo, no era su culpa por no entenderle; la culpa era de Lovino por no haber sido más sincero antes de que fuera demasiado tarde.

Así se encontraba ahora, más solo que nunca antes y sin apenas poderse mover por culpa de haberse vuelto a emborrachar la noche anterior. Era patético, completamente patético, y el sentimiento de soledad le estaba engullendo en un agujero negro del que ya no era capaz de ver la salida. Por supuesto que había intentado disimular el hecho de que no se encontraba bien y por suerte había sido lo suficientemente fuerte como para no llorar, o también podría decirse un insensible. Nadie se había percatado del cambio de ánimos; del mal concepto que le tenían seguramente habrían pensado que quedarse en blanco de aquella manera sólo era señal que se parecía más a su hermano de lo que habían pensado.

El teléfono sonó a lo lejos, allá en el salón, mas sus neuronas siguieron divagando sin hacer caso. No fue hasta que oyó el pitido al final de su larga grabación que se percató de que fuera quien fuese, había aguantado su canción hasta el final. Debía de ser importante, pensó, aunque no fue capaz de concentrarse mucho en el mensaje que a duras penas podía escuchar.

-Vee... fratello, por favor, saca esa canción, es odiosa... Quiero decir, cantas bien -se oyeron risas disimuladas de fondo y un rápido cuchicheo-... pero quería avisarte que esta noche es la cena de despedida de solteros de Lud y mía. Sé que lo sabes, pero como has estado muy ausente, pensé que mejor te avisaba... -otra pausa en la que Felciano parecía quejarse a alguien, que reía bastante estruendosamente-. Ve... ¡Lovino, te espero! Ciao ciao~.

Y colgó.

La cena de despedida de solteros. La maldita cena a la que debía asistir para no hacerle un feo a su hermano, porque el resto le daba exactamente igual. Se la pelaba, como decía él para sus adentros, porque esos imbéciles no hacían más que gritar, meter mano donde no debían y recordarle lo inútil y antisocial que era. Además que no eran sus amigos y no tenía por qué soportarles, como mil veces había argumentado sin éxito para disuadir a su hermano para que le dejara en paz y no le obligara a ir.

Una mano que pesaba toneladas aterrizó en su cara, tapándose los ojos y frotándoselos suavemente, masajeándose las sienes mientras intentaba a base de fuerza de voluntad que sus órganos internos dejaran de molestar y se recompusieran, porque tenía que levantarse y hacer algo, aunque fuera darse una ducha porque apestaba a cosas que ya ni era capaz de identificar y del simple olor le venían más náuseas. Pero oh, el suelo era tan cómodo a pesar de su dureza que le costó más de veinte minutos reunir la fuerza suficiente para al menos sentarse. Al conseguirlo se quedó como un muñeco inerte, la barbilla tocando su pecho mientras el Sol seguía acariciando su cabello despeinado.

-Qué ironía... -murmuró, con una sonrisa torcida y una queda y amarga risa-... Que hasta que no te fuiste no saliera el Sol...

Se terminó de poner en pie y salió, alcanzando a trompicones el lavabo.


Hasta que no se halló delante de la puerta del citado local no se dio cuenta de lo que ocurría a su alrededor ni dónde lo habían metido, simplemente se había dejado guiar por las indicaciones recibidas como un autómata, su mente sumida en su propia miseria. La mueca de asombro y repulsión no se hizo esperar y continuó allá incluso después de que Gilbert, que también acababa de llegar, le empujara a entrar, cosa que le hizo ganarse un mordisco en la oreja que casi se la arranca.

Era cierto que su hermano se estaba casando con otro hombre y que un par de sus amigos tenían tendencias sospechosas (¿desde cuándo Francis y Arthur habían vuelto? Se peleaban, juntaban y separaban tanto que ya no sabía qué relación tenían. La última vez hubiera jurado que Arthur le odiaba), pero que el local al que iban a celebrar su último día de soltería fuera un club de striptease gay... ¿No podrían haber pensado que Lovino podría haberse sentido algo violento rodeado de hombres llevando tangas? Y eso otro que parecía un tanga que llegaba hasta los hombros... Le dolía de pensar en lo que sería ponerse uno de esos una talla más pequeña de la correspondiente.

Pero por supuesto, nadie pensaría en el gusto de una sola persona para su despedida de soltero, ni siquiera si se trataba del hermano de uno de los conyugues. Pensar eso, junto con todo lo que se había estado callando aquellos días no le sentó nada bien, así que trató de vigilar su retaguardia mientras avanzaba con cuidado hasta la mesa en la que su hermano se encontraba, acompañado todavía por el escandaloso Gilbert.

No le extrañó encontrarse a Elizaveta sentada en el borde del sofá circular, algo decaída hasta que reparó en que Roderich no le acompañaba; seguramente se habría quejado de lo vulgar que era aquello y habría vuelto a su casa con aquella pose de indignación aristocrática tan suya. Arthur tampoco estaba allí, pero su supuesto novio miraba con deleite cualquier trasero a la vista, brillando bajo los destellos multicolor de una bola de cristal colgando del techo. La patata gigante y Feliciano completaban la mesa, pero en lugar de sentarse sobre el sofá, Feliciano se había sentado encima de las piernas de su novio con cara de no entender dónde se había metido ni qué ocurría allí.

-Ve~, fratello, has venido~ -su hermano alzó los brazos desde su cómodo sillón, esperando que su hermano le abrazara, pero Lovino pasó de largo, estudiando dónde colocarse para que la velada fuera lo menos desagradable posible, aunque difícil lo veía.

-Mira quién llegó, pensaba que esto sería demasiado fuerte para ti~ -murmuró Francis, relamiéndose los labios en lo que Lovino supuso que era una manera seductora de hacerlo. Simplemente le dio asco-. ¿Por qué no haces como tu hermano? Siéntate con frère, vamos -se dio un par de palmaditas en las piernas indicando el lugar pero Lovino hizo todo lo posible para ignorarle, ya había visto el bulto en sus pantalones.

-Que haya venido aquí no significa que vaya a dejar que me violes, franchute en celo -masculló con los dientes apretados, finalmente eligiendo sentarse al lado de Elizaveta. Ya se había recuperado y los ojos le brillaban mientras observaba a dos hombres besándose un par de mesas más allá.

-Kesesese, te han rechazado de nuevo -rió Gilbert, sentándose entre su amigo y Lovino-. ¿Ya vas a volver a serle infiel al cejón, Fran? Picha inquieta~.

-Oh, cállate. A ver cuándo me presentas tu amigo imaginario -encendió un cigarrillo y decidió concentrarse nuevamente en los traseros de los camareros, volviendo su sonrisa retorcida en pocos segundos.

-No es imaginario, imbécil. Vive lejos -le reprochó, pero nadie le hizo caso.

Lovino suspiró, mirando a su alrededor de soslayo. Todo le daba tan mal rollo y repulsión, que añadido al malestar que traía consigo, acabó centrando su atención en sus manos y en la bebida que le habían servido, tratando de distraerse y no pensar. Tal vez si volvía a emborracharse olvidaría dónde se encontraba y dejaría de sentirse tan fuera de lugar, pero aún quedaba un rato y varios vasos más para que eso llegara a ocurrir. Mientras tanto, Feliciano seguía con esa cara de pánfilo sobre las piernas de Ludwig, dejándose tocar. Escuchó de refilón que le preguntaba por qué todos los chicos ahí iban con tan poca ropa y si él podía también desnudarse. Agradeció el tener la suficiente fuerza de voluntad para no alzar la vista y ver la expresión que habría puesto el alemán.

Pasaron los minutos y su táctica de seguir concentrado en su vaso comenzó a funcionar, a la vez que el efecto del alcohol parecía comenzar a calar en él, hasta que recibió un empujón de Gilbert y se le derramó un poco del contenido sobre su pantalón. Había comenzado a pelearse con Elizaveta y lo peor es que no podía escaparse de ellos ni de sus tirones de pelo y de chaqueta de chándal por estar sentado ahí en medio, así que no le quedó otro remedio que replegarse contra el asiento, mirar y dejar la bebida apartada de su ropa mientras esos dos se gritaban.

Por suerte no duró mucho, haciendo por fin acto de presencia el ocupado-en-sobar-a-su-novio Ludwig, separándoles y hablándoles en tono amenazador.

-Es nuestra fiesta de despedida, podríais hacer el favor de estaros quietecitos, ¿verdad bruder, Elizaveta? -se notó la poca paciencia que traía, seguramente muy cabreado por haberle cortado el rollo con su novio.

-Sí, sí... -gruñó el albino, su pollito revoloteando alrededor de su cabeza, buscando reacomodare sobre su cabello despeinado por Elizaveta.

-Disculpa, Ludwig. Sigue con lo que hacías con Feli, yo vigilaré que Gilbert no haga ninguna idiotez más.

-Mira quién fue a hablar, marimacho del porno gay.

-Cállate la boca o te la rompo de un puñetazo.

-¿Ves, West? ¡Es ella la que me acosa a mí!

-No me importa quién acosa a quién, pero comportaos o no me importará si os sacan a patadas de aquí.

-Sí, señor...

Lovino siguió de espectador, ya que con tanto alboroto no podía ni oírse pensar, manteniendo su boca ocupada con el vaso sobre sus labios y dándole pequeños sorbos de vez en cuando. Cada vez más su mente se iba convirtiendo un caos borroso de nuevo, y en un momento de lucidez adivinó que seguramente aquel sitio había sido idea de Ludwig, bastaba con mirarle la manera en que trataba de disimular lo mucho que le gustaba aquel lugar. Menudo pervertido de armario estaba hecho.

-Nunca te lo podré perdonar, Gilbert... -el murmullo de Eliza lleno de rencor hizo que fijara su vista en ella, pero al comprobar que la trayectoria de la suya era el pecho del chico que bailaba subiendo y bajando de la barra, Lovino no supo si lo decía en serio o si ya estaba delirando.

-Me da igual, lo disfruté y tú te lo perdiste -sonrió Gilbert de lado, abriendo sus brazos y colgándolos del respaldo del sofá-. No te creas que te voy a avisar cada vez que me vaya a follar a tu novio.

Lovino se tapó la oreja que daba a Gilbert, la otra no quería soltar su bebida.

-Cabrón... -se agarró del borde de su falda-. ¿Qué te costaba avisarme? Los mensajes de móvil te salen gratis... ¡Quería ver!

Ahora sí que soltó su bebida, pero por haberse atragantado. ¿Que quería ver...?

-Tienes suficiente material sobre nosotros dos como para montarnos una serie -alzó un par de dedos-. De dos temporadas -miró de reojo a Lovino, que estaba rojo de toser y de lo que estaba escuchando. Le dio un par de palmaditas en la espalda que parecieron ayudar a pesar de la poca gracia que le hacía.

-¿Y? Nunca es demasiado, incluso podría editarse como una película para acompañar esas dos supuestas temporadas.

-Me da igual, ya te lo he dicho -Gilbert parecía molesto y le apartó la mirada, encogiéndose de hombros-. Es normal que quieras ver mi súper genial técnica y mi escultural cuerpo cuando le doy al maricón flojeras de tu novio -frunció el ceño y añadió en un susurro-. Pero si lo hago es porque me lo pides...

Elizaveta no pareció escuchar aquello último, todavía frustrada como para hacer caso a su inaudible confesión en aquel ruidoso y extravagante local, pero Lovino comprendió lo que quería decir. Podría haber sentido lástima por él, pero se tenía tanta lástima a sí mismo que le daba realmente igual que Gilbert, tal como había imaginado, a quien quisiera fuera a Eli. Pero la chica parecía incluso más ciega que Feliciano ante lo obvio y más pervertida que Francis cuando se trataba de sexo entre hombres.

-Gracias por la distracción -gruñó Lovino levantándose del sofá y marchándose a dar una vuelta ahora que tenía vía libre. Ya había tenido suficiente de aquellos dos y no podía importarle menos su triángulo amoroso extraño y retorcido.

Después de pedir otra copa de algo más fuerte en la barra y que un par de idiotas le tocaran el trasero, volvió a la mesa, observando de pie al lado de quién sentarse esta vez. A pesar de que fuera una despedida de solteros, cada uno iba bastante a su bola: su hermano y el patatero parecían pasarlo bien metiéndose mano y susurrándose cosas al oído, Francis había cambiado de mesa y le tiraba los tejos a un rubio de pelo en punta y mirada glacial, y Elizaveta y Gilbert parecían haber hecho una tregua, riendo y cuchicheando mientras miraban a la parejita que iba a casarse tocándose impúnemente en público.

Se sentía de nuevo fuera de lugar allí, y pensó que si se marchaba nadie le echaría en falta. A fin de cuentas se sentía incómodo, era una extraña despedida y había faltado bastante gente, porque sabía a todos los que había invitado su hermano y eran muchos más que los presentes.

Se dio la vuelta, dispuesto a abandonar aquel lugar cuando notó de nuevo un par de zarpas masajeando su trasero, pero cuando iba a volverse para ver quién era vio de reojo el cabello rubio y notó la barba rascar su nuca.

-¿Te vas a ir? ¿No te lo pasas bien? -cómo odiaba aquel acento y ese tono de voz, como si quisiera arrullarle y llevárselo hasta el mismísimo infierno con él-. Deberías soltarte más, Lovino, siempre estás tan tenso~. Tu culito me lo dice... que quieres que te...

-Cállate la puta boca o te arranco ese cabello del que tanto alardeas y te lo meto por el culo -le pegó un codazo en el estómago que pareció dolerle bastante. Ver su rostro contraído por el dolor durante unos segundos le hizo sonreír.

-Oh, Lovino, siempre tan cariñoso... -se quejó Francis, frotándose la barriga-. Así normal que acumules tanta tensión sexual.

-Lo que dices no tiene una mierda de sentido. Déjame en paz, odio este lugar -pero a pesar que iba a marcharse, nuevamente Francis le detuvo agarrándole del brazo y tirando hacia él-. ¿Qué coño quieres? -gruñó impaciente.

Le pilló desprevenido su mano acariciando su cara con aquellos largos y suaves dedos.

-¿No estás más delgado? -posó su índice sobre la hendidura en su mejilla. Lovino le apartó de un manotazo, pero no pareció molestarle al otro-. Últimamente estás más raro que de costumbre y no has estado haciendo ningún diseño nuevo que valga la pena, todo parecen como... vómitos en el papel, para serte sincero.

-Serás gilipollas... ¿Has venido sólo para decirme eso? -lo que había tomado se le estaba revolviendo en el estómago y comenzaba a sentir náuseas nuevamente. No quería pensar en esas cosas.

-Claro. Me preocupo por ti, aunque no lo creas -le sonrió tranquilamente y Lovino dejó escapar una risa sarcástica.

-Por supuesto que te preocupas. Esperas el momento en que aparezca tirado en una cuneta y tengas la vía libre, ¿verdad? Pues adelante, a mí todo esto ya no me importa una mierda.

Francis se quedó perplejo, parpadeando un par de veces. Parecía que de verdad le había pillado por sorpresa y Lovino tuvo que contener sus ganas de gritarle si no era lo suficientemente obvio que ya no podía más. Que ya no le quedaban más fuerzas para seguir peleando...

-Lovino, no diré que me harías un favor desapareciendo, pero pareces realmente mal. ¿Puedo ayudarte en algo?

Se echó a reír, casi histérico, por su hipócrita honestidad. Lo único que podía pensar es que estaría disfrutando de humillarle, igual que todo el mundo.

-Sí, déjame en paz -masculló con los dientes apretados-. Fóllate a Arthur hasta que no pueda volver a llamarme para recordarme que debo ir a trabajar -dio un par de pasos hacia atrás-. Quédate con todo lo que quieras y olvídame, total tú no me importas ni tú ni nadie, todos sois unos gilipollas y os odio. Iros a tomar por culo hasta que reventéis -y salió corriendo del local.

Francis estaba acostumbrado a esas muestras de odio absoluto de Lovino, pero el tono lleno de rencor con que lo había dicho le había dejado bastante descolocado. Además, que renunciara abiertamente a todo, incluso a su rivalidad con él, era algo que no se había esperado, pero eso podía significar algo bueno, como que pronto tendría otra alma más para su colección. No podía evitar sonreír con ese pensamiento.

Sin embargo, aquel feliz pensamiento para aquel hijo de señora de la calle no duró demasiado cuando le apuntaron con una pistola en la cabeza.

-Dime de quién fue la idea de venir aquí y por qué Lily recibió una invitación también, malditos enfermos.

-Hola, Vash...


No supo muy bien cómo llegó a su casa ni cómo no se había acabado estampando contra algún muro u otro coche después de conducir borracho y con los ojos llenos de lágrimas, pero seguía entero, o al menos físicamente porque por dentro notaba que estaba por rozar la locura.

Menuda mierda de fiesta, menuda mierda de conversación. Muchas gracias por recordarle que estarían mejor sin él, que no servía para nada, ni siquiera ya para diseñar. ¿Dónde estaba Antonio ahora que le necesitaba tanto? ¿Dónde? ¿Por qué la casa era un maldito caos, con cojines por el suelo, cajas de pizza y montones de botellas amontonándose por los rincones? ¿Cuánto tiempo hacía que no limpiaba? ¿Cuánto hacía que Antonio se había marchado...? Ya no se acordaba, pero parecía una eternidad...

Tiró su chaqueta sin importarle dónde caía y deambuló por el salón, dando vueltas en círculo consternado buscando dónde dejarse caer, pero todo estaba demasiado abarrotado y ya no encontraba sitio. Al final se marchó a la cocina donde al menos su rinconcito en la mesa y su silla de siempre estaban despejados y pudo sentarse, haciendo caso omiso a lo repleta que estuviera la mesa por el otro lado, con montañas de platos hasta arriba con comidas a medio terminar que se habían puesto malas por el tiempo. Apestaba, pero toda la casa y su vida lo hacían, así que aquel era el menor de sus males.

Suspiró, agarrándose el cabello con una mano sudorosa y fría, y se lo apartó de la cara con torpeza. Delante de él, como un asunto aún sin resolver, le esperaba un largo cuchillo de cocina de mango negro, reluciente e impoluto en contraste con todo lo que le rodeaba. Durante las últimas semanas había estado jugando con él cada vez que tratar con el mundo exterior se le hacía insoportable. Le gustaba sostenerlo mientras dejaba que los pensamientos negativos le absorbieran sin piedad, sabiendo que estaba a un corte de terminar con todo su sufrimiento. Puede que hubiera llegado el momento de acabar con todo aquello, ¿no?

Observó el borroso reflejo de su rostro en la hoja de acero, con la respiración pesada y los ojos cargados de lágrimas, pero con una pequeña y resignada sonrisa en sus labios. Sólo necesitaba un poco de valor y todo se acabaría, sólo apoyar el filo sobre su piel y apretar para terminar con su propia existencia y tal vez así volver a verle. Tal vez, aunque lo más probable es que si le tocaba vivir otra vida después de aquella, por cómo se había comportado no acabaría en el mismo lugar que él... No se lo merecía.

-Venga... -suspiró, o más bien suplicó, acercando el cuchillo a su muñeca desnuda. El pulso le comenzó a temblar violentamente y su corazón latía enloquecido del pánico-. Por favor... -notó el frío acero rozándole, cerrando los ojos con fuerza. Sólo le quedaba un poco más...- Vamos... Lovino, puto cobarde, ¡vamos!

Dejó escapar un grito ahogado al caer el cuchillo al suelo. Se miró la muñeca, todavía blanca y sana mientras las lágrimas se derramaban sobre su brazo.

No era capaz de matarse, aún sabiendo que le libraría de todos sus males, no podía hacerlo. Le tenía pánico, terror a la muerte, a pesar de que vivir de aquella manera también le produjera el mismo pavor: estar condenado a quedarse solo por culpa de su carácter y ver como nunca llegaría a hacer amigos que le entendieran era un infierno en vida y muchas veces pensaba que para vivir así, mejor estar muerto.

Pero en el último momento había recordado la nota que le dejó.

"Aprovecha que estás vivo al máximo".

No sabía, no tenía ni idea de cómo aprovechar el estar vivo. Lo único que deseaba en aquel momento era volver a verle, pedirle disculpas por haber sido un cabezota y decirle que le quería. Que ahora que no estaba él se sentía incluso más solo que antes, porque después de haberse acostumbrado a él, a su compañía tan agradable (aunque a veces también pesada), a sus atenciones, a sus muestras de cariño espontáneo... ya no deseaba vivir. Sólo quería irse donde él estuviera.

Los sollozos continuaron durante un largo tiempo, temblando y agarrándose la muñeca que se había querido lastimar. Era un cobarde por no atreverse, pero comprendió que por quedarse vivo también era un valiente, que estaba haciendo lo que Antonio le había pedido, lo único que le había pedido, y que debía encontrar otra solución. No podía tirar la toalla aunque su vida fuera totalmente miserable y sin sentido.

Cuando se tranquilizó un poco y se hubo secado las lágrimas con las mangas de su camisa, se puso en pie, dispuesto a irse a su habitación para dormir en la cama esta noche. No le importó dejar el cuchillo abandonado en el suelo, de hecho le daba miedo volver a cogerlo, así que rodeó la mesa para salir cuando vio un papel amarillo arrugado en la papelera de la cocina.

De lo abandonada que tenía la casa, ni siquiera se había preocupado en tirar nada a la basura, y probablemente por eso no había visto aún una de las notas de Antonio ahí tirada, recogiéndola rápidamente y desarrugándola para leer lo que ponía.

"Te echo de menos..."

Los ojos volvieron a llenarse de lágrimas mientras dejaba que ese alarido de dolor que había estado conteniendo tanto tiempo le sacudiera desde lo más profundo de su ser. Qué estúpido había sido, qué mezquino, qué gran idiota. El último tiempo juntos le había echado de menos pero le había estado ignorando y contestando lo más seca y groseramente que había podido. Qué estúpido había sido.

Apretó la última nota de Antonio contra su pecho y susurró.

-Maldita sea, yo también...

Continuará~


Copy+paste de FF, porque estoy vaga (?):

Este capítulo me suena raro, sobre todo la parte de Francis y Lovino. Y la relación entre Gilbert, Eli y Rode, pero creo que eso es bastante canon...? Por no hablar que no he estado en una fiesta de despedida de solteros, menos aún gay, y que no tengo mucha idea de cómo sería. Si no hubiera sido por Vash, más adelante habría ido algún chico a hacerles un número para ellos solos, pero... así son los suizos (?).

Y casi se me olvida... Si alguien tiene curiosidad en ver/escuchar el contestador de Lovino, aquí los links. Este para los que tengan cuenta en Nico Douga, y aquí para los que no tengan (sólo es audio).

Estoy trabajando en el siguiente capítulo ya, pero no prometo que salga pronto. Saludos y espero que os gustara~.



 
 
Estoy: blahblah
 
 
 
Cydalima: Spamanomotoko_cydalima on March 25th, 2012 01:51 am (UTC)
¿Oyes eso? ¿Lo oyes? Es el sonido de mi corazón rompiéndose en pedacitos </3 Pobre Lovi, siento pena por él, está tan destrozado por todo lo que sucedió. Siempre he visto a Lovino como un personaje fuerte para unas cosas, pero frágil en otras, y en lo emocional es en donde lo veo más vulnerable, y todo lo que has escrito es precisamente como creo que él reaccionaría en una situación así ): Me pone triste, pero aún mantengo la esperanza de que las cosas mejoren, aunque sea un poco. Y hablando de personajes que me dieron penita, tengo que mencionar a Gilbert. No tengo otra forma de definirlo más que como un "forever alone" y eso también es tristísimo ): Gracias por el nuevo capítulo (: ♥
Yulien: Radiografíayuu_carriedo on March 25th, 2012 01:59 am (UTC)
Aww... ya decía yo que oía algo rompiéndose a lo lejos (?) ;3;
Pienso que Lovino es un chico realmente fuerte, me molesta cuando la gente lo pone simplemente como un niño desvalido que no puede hacer nada. Pero de todas formas no deja de necesitar que le apoye alguien, igual que a Gilbert, que de tanto hacer tonterías hay gente que no recuerda que puede tener problemas detrás. Me hubiera gustado profundizar más en él, pero será más adelante.
Muchas gracias a ti por comentar y leer ♥ *estruja*
Lilith Sango Kisaragililith_kisaragi on March 26th, 2012 05:15 pm (UTC)
¡Yuu, te exijo que me reveles la fórmula de tu éxito! (XDD) Es decir, no sé cómo lo haces pero es que te superas en cada capítulo casi linealmente, vamos. Eres, eres, ufff en serio, te voy a poner un monumento o dos o tres *^* . Me he quedado sin internet -por enésima vez- y tenías que verme en una hora libre, en la facultad leyendo como una posesa para que me diera tiempo antes de la siguiente clase xD Y bueno, riéndome también como una tonta, que de verdad que es que había cada frase en este capítulo que... para luego después ponerme casi a sollozar con el final T^T

Ains, quiero comentar este capítulo contiiiigo, hay un montonzaaaaaco de cosas que he visto muy interesantes que quiero comentarte~~ A ver si vuelve internet o algo, que desde el móvil es muy difícil hablar por msn T^T

Pues eso, cariño, me alegra saber que no sólo has cumplido con el siguiente capítulo del fic, sino que te has superado y lo has hecho pero vamos, perfectamente. Estaré esperando impaciente al segundo~~

Besotes grandotes, Oyuubun mía~~ :3
Yulien: Fatsososo~yuu_carriedo on March 27th, 2012 02:32 pm (UTC)
WTF? No me digas esas cosas... no me supero... Bueno, vale, admito que este me gustó cómo me quedó, pero ya tengo escrito el 9 de puro aburrimiento y creo que alguien me tirará una mesa por la cabeza por lo... eh... OoC pero necesario y aburrido que es 8'D

Yo también estoy sin internet, me fui a vivir a casa de mi abuela y estoy desesperadita del aburrimiento :'D Me gustaría poder charlar contigo sobre el fic y las teorías que hayas sacado, pero me están chafando los planes para poder subir este fin de semana a casa y ya me estoy tirando de los pelos /o/

Me pregunto qué cosas te hicieron reír tanto D: Y eso que al final no tuve la oportunidad de poner que Lovino luego le tiraría de las orejas a Feliciano hasta que pudiera planear con ellas por haberle llevado a un sitio así X'D

Espero que al final pueda subir y nos veamos ;v; A ver si tú también recuperas internet, que todo es muy aburrido si no orz

Besos~♥
Carmen Jimenezmitssuki on March 30th, 2012 11:31 am (UTC)
Aw! la primera cosa que posteo con mi cuenta de LJ ahora que tengo ése poder.

Bueno querida Yuu creo ya te dije casi todo lo que pensaba sobre éste capítulo ¿no?, aaw, me encanta el pobre Lovi todo hecho polvo penando por un amor imposible, espero que le des la oportunidad de luchar por solucionar sus problemas (o que pegue a Arthuuur) jajaaja

Me hubiera gustado que narrases más la escena de la despedida de soltero, con todos los boys por ahí sueltos XD, (quizá el escenario, me hubiera gustado imaginarme mejor el sitio x3).


Y una última cosa, cuando te enseñé el fanart me dijiste que te imaginabas a Lovino con otra ropa, me gustaría que me la describieses un poco para cambiarsela y que se quede ya perfecto x3.

Sigue así <3
Yulien: Kanako ´ ¬ `yuu_carriedo on March 30th, 2012 04:54 pm (UTC)
Pegarle a Arthur... Me gusta la idea ewe ♥ La verdad es que tienes razón, podría haber descrito más el ambiente del bar este, pero siempre he sido vaga y mala para esas cosas X'D Veré si para cuando termine el fic corrijo esas cosas en todos los caps.

Sobre la ropa... Tampoco es que pensara mucho, ni siquiera la época del año en la que se encuentran (puede que por primavera, teniendo en cuenta que llovió mucho y llevaba ropa de invierno antes). Lo único es que me lo imagino con ropa más ancha, lo puse en el capítulo anterior que la usaba para disimular sus curvitas. También por eso mismo Francis no se dio cuenta hasta después de mirarle detenidamente que había perdido peso. Lo que lleve en concreto lo dejo a tu criterio.

Muchas gracias ;////; ♥